"Jesús le dijo:
Si quieres ser perfecto,
anda, vende lo que tienes
y dalo a los pobres..."
(Mt:19: 21)
Ser
cristiano en un mundo capitalista ha de ser algo bien difícil de afrontar si
uno es un ser medianamente consciente. Santificar a seres que hacen magia y
esperar cosas fantásticas que cambien el mundo, en la era de la ciencia dura,
también.
A mí se me
presentaron varias contradicciones, siendo la principal la referida a la
entrega que la doctrina requiere y a ciertas manifestaciones contradictorias
sobre la voluntad de Dios. Partamos de la base de que las iglesias son
construidas por seres imperfectos, que alaban a un Ser Perfecto, cuyos
designios, asumen desde el comienzo, no pueden comprender en todas sus
implicancias. ¿Cuánta validez tienen entonces, desde el inicio, las
afirmaciones que se hacen a cualquier respecto de lo que Dios quiere para los hombres?
Se me presenta claro el poder político e ideológico que tiene la iglesia sobre
miles de almas que actúan bajo sus designios por la búsqueda de la
trascendencia. Creo que muchas de esas miles de almas no visualizan que lo
único que hay seguro es el aquí y el ahora, y las cosas que se hacen han de ser
productoras de un gozo terrenal - quitemos de esta formulación toda idea de
solo gozo carnal -, porque de lo demás no podemos estar seguros. Con esto no
estoy queriendo hacer apología de un 'carpe diem' mal entendido, por el
contrario, propongo, con miras a una trascendencia posible, goce de cada una de
sus acciones y reflexiones diarias, valore las cosas concretas por sí mismas y
no en pos de una sumatoria de actos que lo lleven a otra cosa que no el aquí y
ahora, mejor, de seguro.
El problema
principal de asumirse cristiano es señalar a los demás, cuando la génesis de
esta creencia es justamente no hacerlo. La humildad es un valor fundamental que
increpa la posibilidad de sentirse elegido por la adhesión a un dogma; esto es
paradójico. Es humano sentirse regocijado en el ejercicio de la verdad - aunque
podríamos discutir si no nos movemos simplemente en el plano de la certeza -,
pero es cuestionable hacerlo cuando esta verdad asemeja a todas las personas,
la posean o no.
La
complicación de vivir para El Más Allá, es que en el más acá las divisiones que
se zanjan entre los individuos hacen que algunos estén hundidos en el barro y
otros bailando en salas de oro sólido. Yo tendría miedo si fuese de la segunda
casta. No creo que a Dios le baste con purgar los pecados en las confesiones de
los Domingos. Ya Jesús dijo 'los últimos serán los primeros' y ¿hay gente rica
que aún cree que va a poder ir al cielo? No ataco a la gente que trabaja, como
muchos me podrían decir, que se 'ganó' su riqueza en base a su esfuerzo.
Simplemente hago cuestionar aquellos que al mismo tiempo que acumulan capital a
través del trabajo ajeno, dicen que hay que dejarlo todo para seguir a Jesús.
¿Qué has dejado, más que la vergüenza, al decir esas palabras? Dar TODO por
amor, no es dar lo que me SOBRE, sino dar TODO, lo que tengo. De otro modo, más
vale callar que proferir injurias.
Siempre me
ha parecido que en la defensa máxima de estos valores como estandarte de la
vida se tiende a incurrir en este mar de contradicciones, en las cuales, Biblia
en la mano derecha y billetera en la izquierda, el ser humano deja patente su
intrínseca oposición entre ideal y realidad. El Reino de Dios, tal como dicen
las Sagradas Escrituras, no se va a instalar por sí mismo en la tierra, si no
son los hombres los que los instalan. ¿No es momento, entonces, si tanto lo
defendemos como lo que se quiere, de generar condiciones para que el Amor de
Dios sea equitativamente repartido entre todos los seres humanos que han nacido
en la tierra?
En estos
días miles de personas viajan desde su país para recibir agua arrojada por el
Papa, a través de la cual se reciba el amor de Dios; mucho más que con el agua
de la lluvia, en apariencia. Ese Papa que se alaba porque ¡anda en tren!,
¡saluda a la gente!, camina en vez de andar en auto, y habla con los mandatarios
del mundo, enviando saludos a los pueblos. Mi gran pregunta a este respecto es
cómo a las personas no les resulta absolutamente contradictorio alabar a un ser
humano porque hace las cosas que todos los demás seres humanos hacen, cuando
supuestamente representa al Hijo de Dios en la tierra, quien no sólo andaba
semi-desnudo y descalzo, sin ninguna posesión material a cuestas, que abrazaba
a los enfermos con las infecciones más contagiosas y escuchaba a todo ser, por
miserable que pareciere, porque entendía que todos somos igualmente valiosos
para el Sempiterno. ¿Por qué, entonces, ir a alabar al Papa como si fuera un
cantante de moda, con gritos y llantos, mientras rodeado de guardia policial
recorre las multitudes bendiciendo de lejos a los fieles que se han congregado
allí, tras haber desembolsado una cantidad de dinero importante porque los
costos de esa jornada no son nada reducidos? ¿Solo a mi me salta a la vista que
el pueblo de Dios no es aquel que se congrega para alabar a una celebridad
eclesial, sino que el que todos los días le da la mano al que está caído,
contribuye a subsanar las desigualdades del sistema y lucha por la igualdad
radical de los hombres? ¿Es acaso erróneo pensar que Jesús hubiese preferido
que el dinero invertido en la satisfacción de estar a escasos metros del Papa,
se hubiera invertido en algo que genere mejores condiciones para las personas
que habitan el mundo? ¿O es que Dios está allí donde los ricos pueden acceder,
y se ha alejado tanto de los pobres porque estos no pueden pagar un pasaje de
avión ni un carísimo hotel para ver a su representante en la tierra?
¿O no será
momento, de una vez por todas, de abandonar tales discursos vaciados de
sentidos y admitir que aquel Paraíso en la Tierra en imposible de construir en
la realidad, que hay Hombres mejores que otros, y que merecen más la gloria y
alabanza, que Dios se ha olvidado de unos cuantos y que más vale vivir en la
lógica del capital y del gasto desmedido que dar la vida y las propiedades para
crear una SOCIEDAD JUSTA?