Me propuse a escribir este estandarte del libre pensamiento para generar un monólogo en su sitio necesariamente dialogal, y termina siendo este vómito de ideas inconexas y ciudadosamente escritas.
Hace tanto tiempo que mi conciencia está agobiada de realidad que comienza a desbordarse en ideas que, lejos de ser afirmaciones, son la exaltación de la duda misma, el desespero de esta individua que no sabe qué hacer con toda la información que le llega de esa vida que contempla silenciosa.
Como la historia que se desenvuelve en cada hecho concreto y aparentemente aislado de la historia humana, así estos escritos se dispersan como pensamientos individuales, que contemplados desde la generalidad reflejan un ser contradictorio, cambiante, múltiple. Me reservo las teleologías subyacentes al conjunto de los escritos, no solo porque a veces lo sugerente dice más que lo que se decreta, sino también porque ni yo misma puedo valorar las implicancias de estos trabajos, como tantas veces en la vida.
La carencia o el mutismo de un alter con quien entablar un intercambio,no conlleva necesariamente el fracaso del proyecto, porque la luz que alumbra el final del túnel es la necesidad de generar pensamiento; aunque este mismo sea para confrontar conmigo misma en otras épocas.
Las cosas que se dicen no se postulan, pues, como grandes piezas producidas por el cúlmine de la racionalidad humana, ni muchos menos, sino más bien como ciertos desenfrenos causados por la necesidad y la posibilidad de decir cosas. Aquí se quiere levantar el estandarte del pensamiento. Por más discordante que sean las afirmaciones respecto de las mías, sugiero que todo el mundo ha de reservarse un -ínfimo, quizá- recoveco de su biografía para cuestionarse el mundo, que no es tan simple de interpretar. Estoy cansada, eso sí, de los simplismos y las grandes verdades que con su tranquilizante omnipotencia anulan a la duda radical. Harta, también, de la soberbia de los intelectuales que se creen descendientes de una casta divina, y poseedores de los secretos ocultos inaccesibles a los simples mortales; tras su velo de altanería ocultan la mezquindad del pensamiento añejo, pobre, y que busca orillas ciertas por miedo a lo desconocido.
Como la historia que se desenvuelve en cada hecho concreto y aparentemente aislado de la historia humana, así estos escritos se dispersan como pensamientos individuales, que contemplados desde la generalidad reflejan un ser contradictorio, cambiante, múltiple. Me reservo las teleologías subyacentes al conjunto de los escritos, no solo porque a veces lo sugerente dice más que lo que se decreta, sino también porque ni yo misma puedo valorar las implicancias de estos trabajos, como tantas veces en la vida.
La carencia o el mutismo de un alter con quien entablar un intercambio,no conlleva necesariamente el fracaso del proyecto, porque la luz que alumbra el final del túnel es la necesidad de generar pensamiento; aunque este mismo sea para confrontar conmigo misma en otras épocas.
Las cosas que se dicen no se postulan, pues, como grandes piezas producidas por el cúlmine de la racionalidad humana, ni muchos menos, sino más bien como ciertos desenfrenos causados por la necesidad y la posibilidad de decir cosas. Aquí se quiere levantar el estandarte del pensamiento. Por más discordante que sean las afirmaciones respecto de las mías, sugiero que todo el mundo ha de reservarse un -ínfimo, quizá- recoveco de su biografía para cuestionarse el mundo, que no es tan simple de interpretar. Estoy cansada, eso sí, de los simplismos y las grandes verdades que con su tranquilizante omnipotencia anulan a la duda radical. Harta, también, de la soberbia de los intelectuales que se creen descendientes de una casta divina, y poseedores de los secretos ocultos inaccesibles a los simples mortales; tras su velo de altanería ocultan la mezquindad del pensamiento añejo, pobre, y que busca orillas ciertas por miedo a lo desconocido.
Por ahí va la idea, subir la filosofía desde el mundo y no bajarla a las gentes. Problematizar la vida y sacudir el polvo de los intelectuales postrímeros; aquí se cuestiona.
DECLÁRASE SANTUARIO DEL PENASMIENTO. conócete a ti mismo.
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